martes, 18 de julio de 2017

EL PROBLEMA ECONÓMICO

Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.




La cuestión económica es particularmente interesante en la Argentina, un país en el cual se le da una importancia fundamental a la economía. Probablemente esto se deba a que la Argentina ha sido un país que se ha destacado en mucho aspectos (como por ejemplo en ciencia, medicina,  transporte público, entre otros), pero que ha sido severamente golpeado por sucesivas crisis económicas.

Es esto lo que lleva a una particularidad única en el mundo: todo se discute a través de lo económico. Los argumentos principales de todo proyecto político en nuestro país se esgrimen en base a los beneficios económicos que traería para la nación. Si bien hay muchos elementos que componen una línea política, partido, o candidato (ideológicos, políticos, sociales, etc.), el primordial en la Argentina es el económico.

Otra curiosidad que es casi exclusiva de nuestra sociedad es que el Ministro de Economía es el más importante del gabinete. Probablemente debiéndose a que justamente, los problemas urgentes de la Argentina son los económicos. Así como los que proponen dividir a la Provincia de Buenos Aires por tratarse de una súper provincia y sostener que el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires es un cargo intermedio entre Presidente y el resto de los gobernadores por su importancia, también es fácil advertir que luego del Jefe de Gabinete, el ministro más importante es sin dudas el de Economía.

La historia de la Economía argentina es sin dudas una muy triste. Tras décadas y décadas de proyectos e intentos de las más variadas políticas aplicadas, la Argentina parece no poder salir de la pobreza. Sale de un proceso hiperinflacionario pero entra en una recesión, y si sale de aquella, entonces entra en otro dilema económico. 

Como ejemplo tenemos la realidad misma. Los gobiernos de Duhalde y Kirchner (con la decisiva impronta de Lavagna) sacaron a la Argentina del abismo más profundo de su historia, y la introdujeron en un proceso económico expansivo que crecía a un ritmo sostenido y firme. Luego de algunos años la Argentina nuevamente se atascó y embutió en una estanflación que de haber continuado podría haber conducido a situaciones macroeconómicas y sociales graves.

Por otro lado, el gobierno actual está fallando en cuanto a las medidas que debería tomar para revitalizar la economía. En muchos casos, haciendo exactamente lo opuesto a lo recomendado por la mayoría de los economistas (de diversas tendencias).

El gobierno actual tiene varios “fuertes”: seguridad, política internacional, lucha contra el narcotráfico, e innovación son algunas de las áreas en las que se está destacando. El problema es que en un país como la Argentina, lo que suele decidir los procesos electorales es la política económica, como afirman de hecho varios analistas y economistas.

Más allá de que Cambiemos represente la civilización, la seriedad, y la verdad; y los demás (que ya conocemos muy bien) todo lo contrario; con una economía en rojo difícilmente podrás gobernar en un país como el nuestro, y más difícilmente aún ganarás las elecciones.

Cambiemos puede seguir encaprichado siguiendo religiosa y ciegamente a Sturzenegger, o comenzar a corregir los errores que los economistas más importantes del país están señalando para sacar efectivamente a la Argentina de la recesión, proteger la industria nacional, y consecuentemente ganar más gobernabilidad y elecciones.

miércoles, 12 de julio de 2017

EL VOTO DEL JOVEN SANTOS

Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.
Enviado especial a los Estados Unidos.



Se acerca un nuevo proceso electoral. Y lamentablemente, como siempre, los argentinos estamos condenados a ir a votar al mal menor. Al que nos parezca que menos daño le va a ser a la Patria. Nunca -o casi nunca- podemos ir a votar con entusiasmo, y es algo que me da mucha bronca.

En las próximas elecciones los habitantes de la República Argentina tendrán que elegir entre una banda de delincuentes o la política económica de Sturzenegger que luego de un año y medio sólo consiguió empobrecer más a la población.

Por supuesto que voy a votar a Cambiemos, porque voto a la civilización. Pero no estoy yendo a votar con muchas ganas.

Creo que estaría de más explicar porque no voy a votar al Kirchnerismo ni sus variantes. Sigo intentando entender cómo un grupo de desvalijadores, corruptos y mercenarios que desmantelaron el estado y asaltaron a la nación de una manera repugnante, en lugar de estar condenados y presos, y pidiéndole disculpas al pueblo argentino al que han robado y privado de su futuro, siguen en cambio no sólo libres y disfrutando de sus lujos, sino también pretendiendo volver a presentarse a elecciones: cara de piedra es lo que tienen estos políticos. Más aún me asombra por otro lado que haya gente que los vote.

Sin embargo, no estoy encantado con este gobierno. No me gusta su política económica, no me gustan muchos de sus funcionarios, no me gusta su progresismo y el marxismo cultural del que hace apología, no me gusta el atraso en las obras, y no me gusta Rodríguez Larreta.

Voto a este gobierno porque me gusta vivir en civilización. El aire que se respira es de mayor democracia, respeto, y tolerancia. Los operativos que continuamente realiza el ministerio de seguridad que siguen desmantelando bandas de celulares, salideras, drogas, etc.; el endurecimiento de los controles migratorios en las fronteras; y la limpieza llevada a cabo en la Afip y en la Aduana; son síntomas claros de un gobierno que pretende hacer las cosas de una manera más limpia y seria. Pero eso no quita que la gente esté pasando hambre. No me estoy quejando por la quita de subsidios, porque soy de los que creen que el estado no debe gastar dinero en subvencionar servicios públicos (salvo casos extremos como la electro-dependencia). Sino que me refiero a la macroeconomía globalista que se intenta instalar en la Argentina, y no funciona en ninguna parte del mundo. Jamás podremos por ejemplo competir con los productos chinos, y es por una razón muy simple: los chinos viven en condiciones de vida muy precarias que son las que permiten que los productos tengan los precios que tienen. La única manera de competir contra eso es precarizando las condiciones de vida y de trabajo de la población argentina, o lisa y llanamente destruyendo la industria nacional.

No me gusta tampoco la política monetaria llevada a cabo por el Presidente del BCRA, el señor Federico Sturzenegger quien en este momento es implícitamente el ministro de economía de la República. La misma está contribuyendo a la destrucción de la industria nacional con el dólar a un precio irreal, y profundiza la recesión en cuanto la prioridad en este momento es enfriar la economía para bajar la inflación, lo cual se está logrando pero… ¿A qué precio?

A propósito, esta semana leí en Clarín que las ventas en el mercado central cayeron 40%. El fenómeno obedece a que las capas más pobres eliminaron las frutas y verduras de su dieta, y las reemplazaron por alimentos más baratos, como polenta o fideos.

Este dato muestra las severas dificultades que tiene la economía para mostrar un crecimiento robusto y, en segundo lugar, muestra que, de no corregirse la política económica, en algunos años los más pobres agudizarán sus problemas nutricionales. Grave.

No me gusta el Pro en cuanto representa al progresismo de derecha (ubicado más precisamente en la centro-derecha del espectro político), y sirve en innumerables ocasiones al izquierdismo cultural.


No me gusta el atraso en obras de infraestructura pública como el triste y vergonzante estancamiento del subte de Buenos Aires.

Y por último, no me gusta que la prioridad del Pro como partido (o de Cambiemos como alianza) sea cuidarle la gobernación a Rodríguez Larreta, regalando la provincia. Lo importante es que la amenaza “Lousteau” (que en lo personal me parece más interesante que Larreta) no se adueñe de la ciudad, pero que Cristina esté primera según algunas encuestas no es tan preocupante. En lugar de utilizar a Carrió en Provincia (el comodín de Cambiemos), la prioridad se puso en quitar de en medio a Lousteau, quien a propósito, hubiese competido democráticamente en internas dentro de la lista de Cambiemos pero la estructura verticalista del Pro no lo permitió. Todo un feudo puritano en el que se eligen a dedo a los propios y se rechazan a aquellos que no coincidan con el “amarillo puro” de Durán Barba.

Nuevamente, votaré a Cambiemos porque no me queda otra, lamentablemente. Es lo “menos peor” que tenemos, y lo peor que le podría ocurrir a esta República es caer en manos de los delincuentes que desvalijaron, desmantelaron, y destruyeron el país. Pero que conste que sigo soñando con una opción auténticamente democrática, republicana, y patriota.

miércoles, 5 de julio de 2017

"JESUCRISTO" PARA IDIOTAS


Alfredo Serrano Mancilla,
el "Jesucristo" de Nicolás Maduro.

La defensa de los terrorismos y dictaduras de izquierda define la línea editorial de Página/12, el diario fundado con dineros mal habidos del ERP como apoyo al accionar subversivo del MTP. Partiendo del joven Jorge Lanata, esa impronta se continuó en el tiempo merced a los terroristas erpianos y montoneros de su staff. 

Cada tanto hay que leer el "Página/Bolche" para evaluar el grado de hipocresía y perversidad de los comunistas. Al hacerlo se encuentran sobradas pruebas del acierto de Julio Bárbaro cuando dijo que el "marxista ortodoxo, se expresa como demócrata cuando está en minoría y te manda derecho a Siberia cuando es dueño del poder". Y lo decía Bárbaro por Atilio Borón, un comunista viejo y rancio que escribe en Página/Bolche defendiendo cuanta tiranía mata libertades en el mundo; siempre y cuando -claro- sea en nombre de la izquierda.

Leo con especial sorna cuando los europeos opinan sobre Latinoamérica, porque observar la imbecilidad de los que ensalzan el exotismo latinoamericano algún día, emulando a Plinio, Carlos y Álvaro, puede llevarme a escribir el "Manual para detectar al perfecto idiota europeo". Quien, básicamente, al estilo de Regis Debray, repite lo mismo que el perfecto idiota latinoamericano pero sabiéndose un turista. Ese es un libro que debería escribir junto con Nicolás Márquez y Agustín Laje Arrigoni.

Y entonces tomo nota del artículo del español Alfredo Serrano Mancilla, director del CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica), quien vomita su opinión bajo el título "El terrorismo en Venezuela". 

Alfredo Serrano Mancilla y el sátrapa castrista Nicolás Maduro.

Para medir la autoridad que cabe conferirle como economista a Serrano Mancilla, basta decir que asesora a Nicolás Maduro, quien lo definió como "el Jesucristo de la economía". Imagínese pues que un José Luis Espert vendría a ser, para Maduro, algo así como el mismísimo Belcebú. A los tiranos les gusta escuchar que les dan la razón y por eso al títere con el que la dictadura castrista coloniza a Venezuela, el español le aconsejó fortalecer aún más el control estatal sobre la fabricación y el suministro de alimentos, la misma receta de siempre que parte de suponer que los controles no han sido lo suficientemente rígidos y no el problema en sí mismo. La izquierda propone la redistribución de la riqueza, lo que equivale a dejar de generarla, y ese es el camino más rápido a la administración de la miseria.

Siendo tan baja la autoridad de Serrano Mancilla para hablar de economía, hay que decir que cuando habla de terrorismo no levanta. Según este populista español, la oposición en Venezuela son hordas de fascistas que están asesinando chavistas y, con la anuencia de los dirigentes opositores, normalizan el terrorismo cotidiano, por lo que "de ninguna manera nadie está habilitado para salir a la calle para infundir terror en la ciudadanía. Hay miedo pero no es por culpa del gobierno. En 18 años de chavismo seguramente habrá habido traspiés, pero nunca jamás había existido una sensación de que te pueden apalear en cualquier esquina". 

Tal como los describió George Orwell, los comunistas anteponen el relato a la realidad. Lo hacen sin miedo al ridículo porque su perversidad no se limita a lograr la miseria material de los pueblos que someten, sino que va más allá y busca aniquilar el pensamiento, hacer ley la mentira y borrar toda memoria que no se ajuste al relato. 

Podría escribir largo sobre esto, pero convengamos que Orwell ya lo hizo y mejor de lo que yo podría hacerlo. Sí cabe destacar algo que  el autor de "1984" no llegó a vislumbrar: hoy las imágenes no son patrimonio administrado exclusivamente por un Gran Hermano, sino que hay cronistas ingobernables en todas las calles del mundo, incluidas las de Venezuela. No se necesita la genialidad de un Orwell para que los aprendices de Stalin queden en evidencia, basta mirar youtube y en las redes sociales lo que cualquier venezolano registra. 




Alfredo Serrano Mancilla, el "Jesucristo" de Maduro, es un europeo que encaja con sus mentiras en la categoría política del perfecto idiota latinoamericano. Otro comunista escribiendo en Página/Bolche. Otro enemigo de la democracia y la Libertad.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López






































martes, 4 de julio de 2017

4 DE JULIO


Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.
Enviado especial a los Estados Unidos.



REFLEXIONES SOBRE LA INDEPENDENCIA ESTADOUNIDENSE, LA ARGENTINA Y LAS PRÓXIMAS ELECCIONES.


Siendo hoy una fecha tan importante para el mundo como es la Independencia de Estados Unidos, y tan cercana al mismo tiempo a la fecha de la independencia argentina, creo que vale la pena hacer una reflexión comparativa entre ambos países; a los cuales amo profundamente, pero que lamentablemente –a pesar de encontrarse en el mismo continente- han tenido una historia de desencuentros y caminos distintos.



Por supuesto que mi amor por Estados Unidos no está motivado únicamente por mi admiración por su desarrollo y su acción civilizadora, sino también y esencialmente por lo que representa a nivel histórico y político. Estados Unidos fue el primer país en organizar su vida política en torno a una constitución y a las libertades individuales. Con un profundo respeto por la propiedad privada y la libertad de expresión, Estados Unidos decidió en una acción histórica y pionera, tomar las enseñanzas de John Locke y otros referentes del liberalismo y llevarlas a la práctica. “Crear” la primera república. Algo absolutamente innovador y progresista para la época. Era una “prueba piloto”, para comprobar si funcionaría la división de poderes y el sistema democrático.

Desde siempre y hasta la fecha ha sido una nación innovadora y progresista. Pionero en derechos de las mujeres y de minorías vulnerables; en medicina, ciencia y exploración espacial; en buscar y perseguir continuamente la paz mundial, solucionando numerosos conflictos bélicos internacionales; en combatir el socialismo, el terrorismo, y toda ideología contraria a la libertad; así como derrotando todo tipo de regímenes totalitarios que han aniquilado millares de seres humanos.

Pero no se conformó con ser un pionero en todo ello, sino que sigue siendo a la fecha el principal defensor mundial de las libertades personales y de los derechos humanos, condenando –y en algunos casos interviniendo militarmente- a incontables regímenes opresores. Él y sus aliados. Los admirables Canadá, Reino Unido, Israel, Australia, Nueva Zelanda, y todas las potencias de Europa; hermanos incondicionales de Estados Unidos y todos ellos países altamente desarrollados con los niveles más altos de democracia, progreso, y libertades individuales.

En mi opinión el mundo se divide exclusivamente en dos grandes grupos: Estados Unidos y sus aliados por un lado; y los anti-imperialistas por el otro.

En el primero ya sabemos cuáles se encuentran. El segundo históricamente estuvo representado por la URSS y sus satélites durante la guerra fría, y por aquellos regímenes que se enfrentaron con los EEUU: la Alemania Nazi, la Italia Fascista, el Japón imperialista de Hirohito. Actualmente se podría decir que sus principales miembros son Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Venezuela, entre otros que fluctúan.

Honras militares a San Martìn en Washington DC

El primer grupo representa la libertad, la democracia, el capitalismo, el respeto a la propiedad privada, y todos los valores dentro de los que estamos acostumbrados a vivir en el mundo occidental, y al cual perteneció históricamente la Argentina pre-peronista.

En el segundo grupo se encuentran regímenes autoritarios o totalitarios en los que no existen las libertades personales como la de expresión o de prensa, no hay respeto a la propiedad privada, son socialistas o tienen una intervención estatal absoluta que no da garantías mínimas al capital privado, son estados en los que no existe la república ni la democracia sino que una elite prevalece en el poder a lo largo de los años y décadas, e instalan un sistema opresor donde la población se acostumbra a vivir en el terror y en la prepotencia del estado.

No hace falta tener una licenciatura en Ciencia Política o en Relaciones Internacionales, sino que únicamente mantenerse informado es más que suficiente para darse cuenta en cuál “equipo” nos introdujo la –gracias a dios- expresidenta de la nación, Cristina Kirchner.

El enfriamiento de las relaciones con Estados Unidos, Europa, Israel, y el resto de los países del mundo libre; el acercamiento político, económico, e ideológico a Irán (memorándum de entendimiento entre otros), acercamientos clarísimos a China y Rusia, guiños a Cuba, y ni hace falta mencionar la hermandad y amistad más que íntima con Venezuela.

Mauricio Macri nos devolvió al eje de la libertad. Al grupo de Estados Unidos y sus aliados. Y si bien tengo diferencias enormes con el gobierno de Cambiemos, (como por ejemplo que esté al servicio del marxismo cultural en lugar de combatirlo), es muy probable que los vuelva a elegir en las próximas elecciones. Porque quiero ser parte del mundo occidental, democrático, libre, y cristiano. Porque repudio, rechazo, y me repugnan profundamente los regímenes autoritarios con los que quiere congeniar el Kirchnerismo.

Porque amo profundamente vivir en LIBERTAD.

domingo, 2 de julio de 2017

ACERCA DE LA VOCACIÓN POLICIAL


A contrario de la barbarie, la civilización no es un estado de confusión e inconsciencia. Por eso las sociedades civilizadas diferencian el bien del mal, porque tienen clara conciencia de cuáles son las razones que las hacen ser tales. Y esas razones no son elementos materiales sino convicciones espirituales, que luego se materializan al exteriorizarse transformando la realidad desde la conducta y los objetos. 

Darío "Onírico" Ávalos
Policía Federal - GEOF

Si la noción del bien no es protegida y diferenciada de la noción del mal, la barbarie reina por impulso natural. La Libertad, la más frágil de las conquistas humanas, se sostiene al alto precio de esa vigilancia constante. De allí la importancia de la vocación policial. 

Antes de las voladuras de la Embajada de Israel y la AMIA, el mal absoluto, el terrorismo, ya se había cobrado muchas vidas en la Argentina. Fueron 23 las personas que murieron por el estallido, el 2 de Julio de 1976, de una bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal. El ataque fue realizado por la organización terrorista Montoneros, banda criminal de traidores a la Patria al servicio de la dictadura castrista, cuyo fin era imponer una tiranía eterna a los argentinos; como la que todavía  hoy oprime al pueblo cubano y somete a Venezuela. 

En recordación de ese atentado se conmemora cada 2 de Julio a los policías caídos en el cumplimiento del deber.  

video

El nuestro es un país que por evidenciar grave daño institucional, degradación cultural y merma intelectual, sigue más cercano a la confusión de la barbarie que al esclarecimiento de la civilización. El kirchnerismo agudizó adrede esos males y montando un enorme aparato de propaganda y control social, como requisito de su proyecto totalitario, impulsó un proceso de desmemoria colectiva de tipo orwelliano. Fue tan efectivo ese proceso, que la encuesta sobre cultura constitucional elaborada para LA NACION por Poliarquía Consultores e IDEA Internacional (Institute for Democracy and Electoral Assistance), indicaba en 2015 que en Argentina el 73% estaba en desacuerdo o muy en desacuerdo con la idea de que en la sociedad "existe consenso sobre lo que está bien y lo que está mal". Sin ese consenso básico no es posible una sociedad civilizada. 

Lo curioso y significativo es que la vocación policial se funda e inspira en la noción del bien. No deja de ser notable que en una sociedad como la nuestra, extraviada de su destino, olvidada de su historia, enamorada de las mentiras, pero aún así con espasmódicas reacciones en favor de lo correcto, haya quienes lleven con honor y dignidad el uniforme policial dispuestos hasta a dar su vida por los demás. 

Es demasiado larga la lista de los policías caídos en cumplimiento del deber, esa sangre por sí sola demuestra que la vocación policial no es tan sólo un trabajo, algo que uno hace para vivir. Ser policía es algo que surge del altruismo de servir a los demás y por lo que, eventualmente, se muere. 

Se  necesita una fe mayor a la del común de las personas de bien, para vestir uniforme policial con la decisión de ofrecer la vida por preservar esa misma noción del bien. 

En lo personal he tenido el honor de trabajar con muchos policías, federales, de la Ciudad y de distintas provincias; también llevo siempre presente a Darío Ávalos, "Onírico", con su vocación irrefrenable por ser Policía Federal y miembro del GEOF. Porque conozco el esfuerzo, la abnegación y la entereza que requiere serlo, valoro como ciudadano la vocación policial y no me es indiferente la sangre sobre el azul. 

Seremos una sociedad civilizada cuando, entre otras cosas, sepamos valorar a nuestros policías.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López


sábado, 1 de julio de 2017

"ADMIRAL WILLIAM BROWN", Derek Warfield en el Fahy Club!



Anoche, en el Fahy Club de Belgrano, la colectividad irlandesa ofreció un evento soñado, al menos soñado por mí que lo fantaseo desde hace muchos San Patricio: la presentación en Buenos Aires de Derek Warfield, vocalista de "The Wolfe Tones"; la banda conocida y apreciada entre los malvineros por su canción "Admiral William Brown", letra en inglés con estribillo en castellano "las Islas Malvinas Argentinas".

Y, claro, más allá de "A Nation once again", el momento especial fue la canción en homenaje al Almirante Guillermo Brown y la causa de Malvinas, escoltado en el escenario por Veteranos de la Guerra. Ni que decir de verlo abrazar a Marcelo Llambías.

Muy buen evento destinado a recaudar fondos para mejorar las instalaciones del Fahy Club, una buena causa por dónde se la mire, que estuvo acompañada de empanadas, cerveza artesanal y su única falla fue un guiso que, literalmente, tuvo gusto a nada. Y cuando digo nada, digo "nada", la nada misma...

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

jueves, 29 de junio de 2017

A LO MEJOR LA PATRIA ES COSA DE PIANTADOS


El problema no es
la falta de sueños,
es la abundancia 
de pesadillas.

El suelo no dista
del cielo,
por eso el hombre
inventó la distancia.

No hay inclemencia
en un adiós,
lo grave está
en la manera de decirlo.

Oscar Ledema (Cabos sueltos).





Algunas noticias sirven de umbral a la imaginación. Se da cuando lo ocurrido queda agotado en una anécdota, pero bien pudo ser otra cosa. En esa categoría entra la nota de Omar Lavieri: "Preocupación judicial por la seguridad en la Casa Rosada", que publica INFOBAE.

Cuenta que el 21 de Junio, a las 02:44 hs, un hombre, desocupado desde hace tres o cuatro años, tras consumir marihuana y cocaína, logró atravesar la reja perimetral de la Casa Rosada al embestirla con su auto. El sujeto, que iba acompañado de un perro pitbull, fue detenido por personal policial. 

El incidente, que bien podría inspirar un sainete o un corto humorístico, abre un claro interrogante respecto del nivel de seguridad en edificios que son potenciales blanco de ataques terroristas. Y debe subrayarse que el hecho, aunque casual, puede servir de ensayo para quien pudiera estar interesado en perpetrar un ataque. 

Esa es la obviedad de la nota, sobre la cual sería aburrido extenderme. Voy por otro lado. Lo que llamó mi atención es otra cosa: 

El conductor, según certificado de discapacidad emitido por el Ministerio de Desarrollo Social, padece "trastornos delirantes persistentes" y llevaba tres años bajo el tratamiento ambulatorio que terminó estrolado contra el marmol de la Rosada. Adujo ante las autoridades que obró enojado porque el Día de la Bandera vio mucha gente sin escarapela, porque no puede pagarle a su hija una fiesta de 15 y porque tres sujetos habían intentado robarle sus zapatillas. Los profesionales que lo entrevistaron concluyeron que "se encontraba por momentos desorganizado, con ideas sobrevaloradas de tipo reivindicatorias en torno a la Patria y cambiar las condiciones actuales del país". Y esa frase, sumada al enojo por el faltante de escarapelas, fue la que despertó mi interés.


No puedo dejar de pensar en ese informe. Hay algo en su texto y contexto que me rebela. A lo mejor la Patria es cosa de piantados. Quizá ya retrocedimos tanto y tenemos los valores tan subvertidos que hay que estar loco para tener ideas de tipo reivindicatorio en torno a la Patria y cambiar las condiciones actuales del país. Si es así, hay algo bueno en esa locura más allá de ser locura. Porque, acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", la "cordura" de la gente "normal" que habita esta tierra consista en haberse dado por vencida. 

Dice el saber popular que de médico y loco todos tenemos un poco. Así que, sin reivindicar lo obrado por un desquiciado, juguemos. Tratemos de ponernos en el lugar del loco y librarnos de los frenos inhibitorios. Imaginemos que salimos a la calle y tras saludarnos con French y Beruti llevamos orgullosa en el pecho la Escarapela Nacional. Es día patrio, la Luna rueda por nuestra calle lo mismo que para Horacio Ferrer por Callao, pero no hay banderas en los balcones y entre tanto pecho frío nos sentimos invadidos. Son tiempos difíciles, de mangos esquivos y cuentas por pagar, pero eso no sería nada si no fuera que no se puede vivir en paz. A cada rato alguien intenta robarnos, y otros que nos robaron desde el poder sonríen en los afiches con ganas de volver. Rompieron la bicicleta blanca y al ciclista lo fajaron. Dan ganas de cambiar las cosas, pero sobran excusas para el no se puede, las inventan hasta los que gritaban "¡Sí, se  puede!"; y ahora cazan mariposas mientras nos comen los leones. Nos dan la razón, como a los locos, enumerando motivos por los que acá las cosas son así. Complicado lo simple e imposible lo complicado. Sin más, en un parpadear, cansados de escuchar que repiten las mentiras que iban a cambiar por la verdad, sentimos que se nos escapa la Luna y la queremos alcanzar. Más vivos que los de las veredas, heridos de amor los maniquíes nos guiñan desde las vidrieras y los semáforos nos prenden tres luces. Dos celestes y la del medio blanca. redondas como la Luna que se escapa; tras ella vamos con las manos en el volante y el pie yendo al fondo del acelerador mientras. ¡oíd! se nos da por cantar, aquella canción de Patria y Libertad.

Vivimos en un país de locos o en una locura de país; no es Esparta, esto es Argentina, donde el suelo no dista del cielo y tampoco del infierno.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López












martes, 27 de junio de 2017

¿Por qué ganó Trump?


Por Mario Santos.

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha.
Enviado especial a los Estados Unidos.




Para casi todo el planeta y la gran mayoría de los analistas, el triunfo de Trump fue una gran sorpresa. Los sectores más liberales o progresistas se abocaron a repudiar el comportamiento del candidato y no advirtieron un fenómeno que crecía como un tsunami en el interior del país.

En las ciudades de las costas del Pacífico y del Atlántico está asentada la población más progresista del país, mayormente urbana, esa que tiene un elevado nivel socioeconómico y educativo, que es diversa y multicultural, que conoce y se interesa por el mundo, que viaja a Europa con cierta frecuencia, que valora la ecología, que recicla la basura y es consciente del calentamiento global, que sale a correr todas las mañanas, anda en bicicleta, practica yoga o medita, toma agua mineral francesa o licuados energizantes de frutas exóticas o semillas raras. Que se viste a la moda y con ropa sustentable; que no suele tomar cerveza pero, si lo hace, elige una marca belga o alemana; que lee The New York Times y The New Yorker, mira la CNN y MSNBC y, aunque puede ser religiosa o agnóstica, respeta la diversidad y la corrección política o simplemente se declara espiritual. Que va al cine, al teatro, y visita galerías de arte con trajes de moda ajustados a sus cuerpos en forma; que cambia de casa o departamento con frecuencia, y no tiene problema en mudarse a otra ciudad para ir a la universidad o por cuestiones de trabajo.


Pero existe otro Estados Unidos asentado en el interior, más inhóspito, rural, e industrial, donde se asientan los sectores más conservadores que tienen menos ingresos y educación, pero que tampoco necesitan tanto para vivir porque no gastan en universidades prestigiosas para sus hijos, coches modernos, vacaciones caras, o comida orgánica y light. Es gente que vive en pueblos o ciudades pequeñas; que apenas terminó el secundario y fue a trabajar a la fábrica local, como su papá y su abuelo, que toma cerveza Budweiser o Bud Light, el rudo Daniel’s y jamás un scotch; que almuerza rápido en McDonald’s, Dunkin’ Donuts o pollo frito en KFC; que vive en una misma casa que pagó con un crédito a treinta años; que es cristiana y va a la iglesia todos los domingos y hasta dos veces por semana; que maneja poderosas camionetas y ama la caza y la pesca; que aborrece el aborto y cree en la normalidad de que los hombres se casen con mujeres. Gente que compra armas hasta en el Walmart y tiene en su casa un pequeño arsenal para matar ciervos y palomas o, si hiciera falta, defender a los suyos. Que se informa básicamente con la cadena Fox, desconfía de los extranjeros y del gobierno federal. Son los Estados Unidos de Trump, y es esta dicotomía la que analiza en profundidad la periodista de Clarín que vive en Washington DC, Paula Lugones, en su libro llamado –justamente- Los Estados Unidos de Trump, el cual compré en la librería Yenny del aeropuerto de Ezeiza justo antes de salir del país, y estuve leyendo en el avión de United Airlines.


Mi primer destino es Houston, Texas, a donde llego luego de un vuelo de unas diez horas. No espero a salir a la ciudad, sino que ya en el aeropuerto comienzo mis análisis, a preguntarle a los ciudadanos a quién votaron y por qué. La mayoría cuenta que a Trump, es justamente por lo antedicho: están cansados de los políticos de Washington quienes se dedican únicamente a hacer lobby en lugar de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; además detestan a los liberales de las grandes ciudades costeras, a quienes consideran arrogantes; y hasta ciertos encuestados señalan que votaron a Trump simplemente porque quieren un cambio, algo diferente.

De Texas me voy a New Jersey, uno de los estados más “azules” (demócratas, a quienes se identifica por el color azul de partido), progresistas y liberales. Y si bien me adentro a los pueblos escondidos entre los bosques, que parecen escenarios de película yanqui, la influencia del liberalismo de las urbes costeras es evidente: casi todos votaron por Hillary, odian enormemente a Trump, y no entienden “cómo su gran nación pudo engendrar semejante monstruo”, como llegan a afirmar algunos entrevistados.

Al día siguiente de mi llegada a la costa este me voy de New Jersey a la ciudad de New York, la cual justo ese día está paraliza por el desfile del orgullo gay, que cruza Manhattan por importantes avenidas como Broadway y la Quinta. Enormes contingentes de simpatizantes se suman a la marcha, al igual que grandes grupos de turistas que se acercan a participar y acompañar este evento que va dejando a su paso una ciudad sumida en la suciedad y el caos absoluto, razones -entre otras- por las cuales repudio este tipo de demostraciones.

Más allá de eso, lo que intento remarcar es el contraste entre estos dos universos absolutamente diferentes y hasta opuestos, que se ve a simple vista, tal como lo vi yo en el transcurso de unos pocos días.

Se podría decir que en cierto modo la sociedad estadounidense es como un péndulo, que oscila entre el liberalismo demócrata y el conservadurismo republicano. Trump es simplemente la expresión de uno de esos dos pueblos que coexisten. Es una de las dos voces americanas, que en este caso logró prevalecer sobre la otra, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.


INFRAESTRUCTURA


Uno de los más grandes problemas del interior de Estados Unidos es el tristísimo estado tercermundista de las rutas, autopistas, cañerías de agua potable, transporte público, y otros servicios básicos estatales, que dan la imagen de un país subdesarrollado.

En los estados costeros de New Jersey y New York me puedo mover con agilidad y comodidad, donde los servicios de trenes, subtes, y colectivos, son en general muy eficientes, rápidos, y están en buenas condiciones.

Sin embargo cuando estuve en la ciudad de Houston en Texas el panorama era muy distinto: la gente se quejaba de la ineficiencia y pésimo estado del transporte, y de la necesidad obligatoria de tener auto propio para poder moverse.

En la ciudad de Flint, de cien mil habitantes en el estado de Michigan, se respira el abandono, la impotencia y la desesperación. En este sitio olvidado de la primera potencia del mundo, la gente se enferma, los niños sufren daños cerebrales irreparables, y la gente vive y muere envenenada por el agua potable que sale de la canilla con plomo. Desde hace años. Además tienen que pagar por ella aunque no la usen. El de Flint es un caso extremo pero no el único: está lleno de casos de desidia estatal y abandono a lo largo y ancho de los Estados Unidos, que no viene al caso empezar a enumerar y detallar.

La gente está harta de pagar impuestos y que los políticos de Washington no les solucionen sus problemas ni les presten atención. Trump no tuvo empacho en llamar a los aeropuertos de La Guardia, JFK, y el de Los Ángeles como del tercer mundo e inferiores en comparación con los supermodernos de Dubái, Qatar, o Singapur. Por eso no resulta raro que esa gran concentración de votantes se inclinara por un empresario inmobiliario y constructor, que prometió lanzar un masivo plan de reconstrucción del país.


CONCLUSIÓN



La victoria de Trump se comprende por un lado, por el gran choque ideológico y cultural que existe entre las dos sociedades internas antemencionadas, y por otro lado se entiende a partir de que fue un hombre que supo leer y darse cuenta de cuáles eran las necesidades, las angustias, y las quejas de ese pueblo del interior olvidado por los políticos y las élites urbanas.


GERÓNIMO VENEGAS, UN PATRIOTA


De parte de Gerónimo Venegas siempre recibí consideración y aprecio. Me decía: "a vos te vamos a hacer peronista" y los dos sonreíamos; teníamos puntos de contacto pero nos sabíamos diferentes, cada uno plantado en sus convicciones. Tuvimos una buena conversación sobre los valores republicanos, en eso coincidíamos plenamente.

Se podía hablar con él francamente, porque no se disfrazaba de peronista; sencillamente lo era.

Advirtió tempranamente la matriz corrupta y totalitaria del kirchnerismo. Reaccionó con firmeza defendiendo la República. Su determinación lo hizo destacar por sobre la chatura general de los que bajaban la cabeza para no enfrentar al régimen.

Toda su vida cultivó el coraje. Y como los valientes mueren sólo una vez, lo imagino yendo del brazo con la muerte, como si tal cosa, caminando a pie firme y sin volver la vista atrás.

Momo, un Patriota.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López

lunes, 26 de junio de 2017

PENSAR MI VOTO


Finalmente uno debe votar. Por imposición legal o por conciencia cívica, en cualquier caso la obligatoriedad de concurrir a las urnas es ineludible. Debo pensar mi voto. Y entonces pesa aquello de uno y sus circunstancias.

Soy parte de CAMBIEMOS. Lo fui como independiente, lo sigo siendo como afiliado de UNIÓN POR LA LIBERTAD (UPL) y vocal de la junta partidaria de Vicente López. 

En un contexto ideal, por criterio institucional esa simple pertenencia definiría mi voto; pero la realidad dista mucho de ser ideal. Tanto que vengo bregando por la necesidad de sanear la representatividad política del país reclamando que los partidos políticos tengan vida institucional, que es decir voz y voto para los afiliados. Lo básico de lo básico. Y mientras eso no ocurra nadie puede reclamar disciplina partidaria a la hora de ir a votar.  

Por otra parte, votar al traidor no es uno de esos sapos que podemos aceptar como parte del menú de la política. Y CAMBIEMOS en la Provincia de Buenos Aires se traicionó groseramente cuando, con la sola y honrosa excepción de Guillermo Castello (CC), sus legisladores provinciales votaron como comparsa del Frente Para la Victoria el mamarracho que, promulgado en silencio por María Eugenia Vidal, se convirtió en la Ley 14.910. Vidal, la que con vehemencia había dicho: "Elegimos antes que nada decir la verdad, sin relatos", avaló luego la mentira de los 30.000 desaparecidos, que sirvió de base para la corrupción estructural del régimen kirchnerista. Ante esa claudicación moral de CAMBIEMOS, iba a votar en blanco a nivel provincial. 


A nivel nacional tampoco me generaba mucho entusiasmo votar a CAMBIEMOS. Porque CAMBIEMOS es una alianza de camarillas políticas con sellos de goma dominada por la del PRO, que como parte integrante de la "casta política" no ha dado ninguna muestra de querer terminar con la "dedocracia". Y el PRO no negocia en términos amables con sus socios, sino que a cambio de apoyo ofrece la nada misma. Lo que si entiende es la presión. Basta ver la lamentable actuación legislativa de Federico Pinedo para ver como se dejan marcar la cancha por la izquierda. Que el PRO cede a la presión le quedó claro a Lilita Carrió, quien con gran muñeca supo presionar y posicionar muy bien a la Coalición Cívica en la lista de CAMBIEMOS.  

Lo que Carrió logró presionando, tiene su contracara en lo que no logró Patricia Bullrich desde UPL, quien no hace mucho, durante un acto en San Isidro allá por mayo, nos pidió a los militantes evitar el "fuego amigo"; el resultado de silenciar las críticas queda ahora bien claro y esperemos se tome nota a futuro: el PRO no valora lo que tiene en el bolsillo... 

Al callar las críticas de UPL hacia CAMBIEMOS, Patricia Bullrich demostró que teme perder la parte del Ministerio de Seguridad de la Nación que el Presidente Macri le confió; y con eso, en la lectura del PRO, ya tiene más que suficiente para contentarse. Por lo cual no había nada que negociar y logró el efecto contrario al que suponía. Consecuentemente, se ha debilitado en dos frentes, pues no fortalece su posición en la gestión ni la perfomance de su partido. 

En este análisis de situación, cuadra señalar que de 2015 a 2017 UPL no ha logrado consolidarse como un partido de carácter nacional, lo cual implica una falla inexcusable de la conducción. 

Espero, como afiliado, que la conducción partidaria realice una profunda autocrítica y que, además, a fin de crecer, se ponga UPL a la vanguardia del saneamiento de la representatividad política convocando a la voz y el voto de sus afiliados. La diferencia cualitativa hará luego una diferencia cuantitativa, porque ser un partido de ideas y principios con vida institucional plena es crecer al abrir la puerta a la participación de la ciudadanía. Voy a luchar por eso.


Mientras tanto debo votar y ya he decidido que cortaré boleta. Votaré a CAMBIEMOS a nivel municipal (que incluye candidatos de UPL) y a “Todos por Buenos Aires”, Lista 298, en los niveles provincial y nacional. Y lo haré así porque siendo parte de CAMBIEMOS no quiero dejar que se converta en "Kontinuemos". 

Lejos de debilitarse, el Presidente Macri se verá fortalecido si ocupa banca de senador Nacional, el Dr. José María Sacheri (hijo de Carlos Alberto Sacheri, asesinado por el ERP) y de diputados nacionales el Lic. Arturo Larrabure (hijo del Coronel Argentino del Valle Larrabure - el Mártir del Himno Nacional Argentino asesinado por el ERP), Jovina Luna (hermana del Soldado Hermindo Luna, el que murió en Formosa enfrentando el ataque de Montoneros al grito de "¡Acá no se rinde nadie!"), el Comodoro Luis Blanchet Rubio (piloto de Pucará en la Guerra de Islas Malvinas), el Tcnl José Vercesi (combatiente con la Compañía de Comandos 602 en Malvinas) y José D’Angelo, militar y periodista, autor del libro “Mentirás tus muertos – Falsedades y millones detrás del mito de los 30.000 desaparecidos”. 

Es necesario que el PRO sienta presión por derecha para que no solamente la izquierda le marque la cancha a CAMBIEMOS. Librar así la batalla cultural que algunas voces del PRO amagan querer dar hasta ser silenciadas por la "corrección política", poner verdad donde impera la mentira, terminar con el curro de los derechos humanos (tal como prometió en campaña Mauricio Macri) y cortar la inercia nefasta del relato kirchnerista. 

Así votaré en las PASO 2017, procurando que "Todos por Buenos Aires" obtenga los votos que habiliten su participación en las legislativas. Para que CAMBIEMOS sea CAMBIEMOS.

¡PATRIA Y LIBERTAD!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López.








sábado, 24 de junio de 2017

UN MAL HOMENAJE DE LOS POLÍTICOS A JUAN VUCETICH


Grite, grite..lo siento 
me pasa cuando escucho 
un político hablar... 
los ves, están tan contentos... 
esa sonrisa no la juzga ningún tribunal 
por la calle estas vidas valen poco, o nada... 
en mi barrio esa gente tiene hambre y bronca

Hilda Lizarazu (D10s) 



Por el sólo hecho de haber sido Don Juan Vucetich un argentino nacido en Croacia me cae simpático. Tengo mis rayes y no hace falta que todos lo entiendan. Pero más allá de la simpatía personal, lo que hace ilustre a su memoria es la labor científica con la que supo colocar a la Policía de la Provincia de Buenos Aires y a la República Argentina en un lugar de vanguardia. Es una de esas figuras históricas que hay que tener siempre presentes porque ilumina el camino correcto. Y dadas las notorias falencias en seguridad que día a día dañan la vida de los argentinos, cuando no se la llevan, Juan Vucetich es una referencia imprescindible. 

Don Juan Vucetich, imagen de "Entrelíneas"

La casta política argentina, sin intención de generar un vínculo legítimo de representatividad institucional con la ciudadanía, le ofrece en estos días un singular y casual mal homenaje al creador del sistema dactiloscópico para la identificación de personas. 

No es que estén pensando en resolver la inseguridad sobre la base del conocimiento científico, promoviendo la Inteligencia Criminal y el policiamiento inteligente para un mejor aprovechamiento de los siempre escasos recursos; por supuesto que no. Nuestros políticos no hacen eso, salvo honrosas y contadas excepciones, en general no piensan y cuando lo hacen piensan en sí mismos no en lo mejor para la sociedad. Ni siquiera se dan cuenta que están homenajeando a Vucetich, pero el homenaje está ahí, a la vista de nuestros ojos. 

En estas elecciones los candidatos, todos y cada uno de ellos, lleva impresa sobre sí la huella digital del índice, el dedito pecador de la política argentina, con que los mandamás de cada espacio político armaron las listas a su gusto y con, apenas, alguna que otra negociación por los márgenes para que no diga nadie que no hay pluralidad...

Volverán a sonreír en los afiches y, como canta Hilda Lizarazu, esas sonrisas no las juzga ningún tribunal. El crimen de ellos es matar la representividad y suplantarla por su mera voluntad. Sin tener que recurrir a esas anticuadas prácticas de la democracia partidaria, esa cosa engorrosa de llevar padrones de afiliados, definir propuestas y realizar internas, donde puede ganar el que merece ganar (vade retro!!!). Cuentan a su favor con la comunicación modernosa, donde al estilo canchero de la nueva política ¿? con sus nombres de pila que le pone tanta pila a la informalidad para preservarnos del dogmatismo institucional, la política se ha simplificado: a dedo y punto. La banca gana, y la banca es siempre la camarilla que guarda control sobre los sellos de goma. Los puntos somos todos nosotros, esos que estamos obligados a ir a votar en unas PASO que cuestan cerca de tres mil millones de pesos y no definen nada. Sí, la banca nos tiene de punto. 



Y como sigo escuchando a Hilda Liazarazu (tengo días así), me pregunto parafraseando su cantar: ¿cuántas elecciones deberán pasar antes de tener internas de verdad?. Te lo pregunto también. Y no intentes desentenderte, que si pueden obligarnos a esta farsa electoral es porque no estamos haciendo lo que como ciudadanía nos corresponde. Empecemos ahora, entremos a los partidos y hagamos que tengan vida institucional, que decida en todos ellos el voto de los afiliados para que las elecciones de 2019 no sean la misma historieta. 

Cuando nos plantemos como ciudadanos el homenaje a Juan Vucetich será mayor seguridad en las calles y no esta broma de mal gusto. No basta quejarnos de la casta política, hay que marcarle la cancha: 

Y yo espero ver 
que estás 
tan cerca mío, 
cerca mío.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

martes, 20 de junio de 2017

MAL LLAMADO FEMINISMO.

Por Mario Santos

Nacido y criado en Balvanera,
columnista de La Pluma de la Derecha


El término “feminismo” o “feminista” se ha comenzado a utilizar en los últimos tiempos para fines no muy acordes al verdadero significado de la palabra, por lo que es importante marcar una distinción, que tiene que ver no sólo con un simple error etimológico sino más bien a una intención ideológica con fines políticos muy claros.

Feminismo es la acción de buscar la igualdad de la mujer frente al hombre. El equivalente a lo conocido como Masculinismo, defensa de derechos del hombre frente a la mujer. Ambas causas muy nobles. La primera mucho más necesaria que la segunda, en un mundo que constantemente violenta los derechos de la mujer, y en particular en nuestro país, que tiene estadísticas terroríficas en ese campo.

En cambio Machismo y Hembrismo son términos que hacen referencia a cuestiones no tan nobles. Sino todo lo contrario. Machismo es la denigración de la mujer, el conjunto de acciones que perpetúan la supremacía del varón. Hembrismo, en cambio, tiene que ver con la denigración del hombre y el odio hacia él.

El Feminismo ha sido históricamente una causa noble en un mundo donde las mujeres parecían condenadas a la inferioridad y a condiciones desiguales, pero lamentablemente en las últimas décadas este movimiento se ha transformado en una apología clara del odio y rechazo hacia el hombre, y la supremacía y dictadura de la mujer. Es decir, un verdadero Hembrismo.

¿Por qué la sociedad permite estas públicas y claras demostraciones de desprecio hacia el hombre?  La respuesta es simple. Porque están utilizando el nombre del Feminismo, una causa noble, para fines políticos distintos. Nadie podría negar que la igualdad de condiciones es un escenario ideal al que todas las sociedades deben aspirar, pero se le ha permitido a la izquierda tomar la bandera del Feminismo y mancharlo, (como tantas otras banderas que se le ha concedido ensuciar). Tal como analizan múltiples autores de diversos campos (1), politólogos, sociólogos, economistas, psicoanalistas, etc., el Socialismo, al caer la Unión Soviética y también al fracasar la guerrilla y las revoluciones políticas soñadas, debe reinventarse, y es por eso que se mueve del plano económico al cultural. El Socialismo ya no es un movimiento esencialmente económico (si bien promueven un estado paternalista-populista en caso de llegar al poder, ya no tienen el foco puesto en ese ámbito), sino que la revolución es cultural. La idea es desmoralizar a la sociedad, quebrar con todo lo establecido por la cultura, por la moral, por lo espiritual; promover un agnosticismo fanático de rechazo profundo a las religiones, promover también las prácticas sexuales inmorales, y hasta en algunos casos la zoofilia y la pedofilia (2).

La bandera de la búsqueda de respeto de grupos minoritarios como los homosexuales, -causa justa- es saqueada y manchada por la izquierda, que la necesita para sus fines marxistas culturales. Es interesante resaltar que las marchas no son llamadas “Marcha de la diversidad sexual” o “de la igualdad”, sino “marcha del orgullo gay”; es decir, se promueve la homosexualidad y se condena la heterosexualidad. La bandera multicolor no es llamada la “bandera de la diversidad” sino la “bandera LGBT”, y así la izquierda va imponiendo una dictadura de la homosexualidad, una dictadura de la mujer, y así en cada campo.

Causas nobles en muchos casos, donde minorías buscan respeto e igualdad; son tomadas por la izquierda y convertidas ya no en búsqueda de igualdad sino en una búsqueda de imponer su postura al conjunto de la sociedad. Pasemos de la dictadura del hombre (si es que existe una) a la dictadura de la mujer, en lugar de buscar un equilibro y una auténtica igualdad. Pasemos de la dictadura de la heterosexualidad a la de la homosexualidad. 

En cada marcha “del orgullo gay” hay lemas como “hacéte torta, hacéte lesbo, etc". En cada movilización mal llamada feminista son atacados edificios públicos, propiedad privada e instituciones religiosas, ocurren destrozos violentos, y aparecen pintadas que promueven el exterminio del hombre, la supremacía de la mujer, y consignas similares (3).



Ya no se trata de una lucha legítima ni de una causa noble, sino que se ha transformado en parte del Marxismo Cultural (4).

La evidencia más contundente es que en lugar de estar reclamando por los derechos de las mujeres islámicas que viven en regímenes de opresión brutales e inimaginables para el ser humano occidental, las feministas de izquierda están haciendo exhibicionismo nudista en las calles de la ciudad (una falta de respeto a la moral pública), y defecando frente a la Catedral de Buenos Aires (donde descansan los restos del inmortal Padre de la Patria y constituye un grave agravio, pero que además el Cristianismo se trata de una religión muy progresista donde la opresión a la mujer es casi inexistente en comparación a la presente en el Islam).

Sin embargo, la izquierda no denuncia las múltiples violaciones a los derechos humanos cometidos por los regímenes absolutistas de oriente y en particular la opresión a la mujer allí existente, sino que prefiere dedicarse a condenar a una religión como el Cristianismo.

Las motivaciones quedan claras tras este breve análisis: hay un acuerdo entre la izquierda y el Islam. Si bien son dos polos opuestos, (uno, el extremo del fanatismo religioso, pues no debe haber religión más opresora que aquella; y el otro, el agnosticismo radical de la izquierda), es bien sabido que los extremos se tocan. Así como la extrema izquierda y la extrema derecha encuentran muchas coincidencias, estos movimientos políticos que parecen tan opuestos se nutren entre sí. La izquierda cumple su función de desmoralizar a la sociedad cristiana occidental y arrancar de cuajo sus valores morales y culturales, para allanarle el camino al islam el cual llega luego con todos sus valores religiosos para re-educar a la sociedad desmoralizada, pero desde una perspectiva más fanática (5).

De hecho, es en esta era del agnosticismo, ateísmo, laicismo, liberalismo y progresismo, donde más está creciendo el número de personas que se convierte al islam en un mundo occidental al cual la izquierda se está encargando de limpiar de todo vestigio de cristiandad (6).

Volviendo al problema del feminismo actual, probablemente la razón por la que no soy feminista sea por esto: el feminismo perdió la ruta hace mucho tiempo. La primera y segunda ola de feminismo les conquistó a las mujeres el derecho de votar, de ir a la universidad, de recibir el mismo salario que un hombre. Las “feministas” de tercera ola se preocupan por si el aire acondicionado es sexista (7), califican al acto sexual como violencia de género y piden que la penetración sea considerada un delito (8), al tiempo que se tiñen los sobacos de verde para derrotar el patriarcado en vez de preocuparse por verdaderos problemas, como la opresión de la mujer islámica (10).

La mujer en occidente es considerada una persona, decide por sí misma, es sexualmente autónoma, y su comportamiento religioso está determinado por su voluntad propia. El otro sistema de valores (el islámico) es uno en el cual las mujeres no están emancipadas, no son sexualmente autónomas, no son independientes, su comportamiento religioso no es decidido por ellas mismas, y son vistas como objetos adquiribles cuyo valor varía de acuerdo a por ejemplo la virginidad, entre otras cuestiones.

Por ello aberrante resulta que la ONU eligiera a Arabia Saudita para la comisión de los derechos de la mujer de ese organismo. Un verdadero insulto a todas las mujeres del planeta.

Sin embargo el feminismo occidental calla frente a este tipo de situaciones y hasta descaradamente afirma que la situación de las mujeres en todo el mundo es la misma. Que las condiciones opresoras de vida son iguales en occidente como en Pakistán, Arabia Saudita, e Irán (11).

Sobre la relación entre la izquierda y el islam ahondaré en otra ocasión, pero la reflexión final es que la izquierda se desprestigia a sí misma, -aunque ellos estén convencidos de lo contrario- al asumir estas banderas y radicalizarlas a extremos ridículos.

La izquierda al desnudo.

REFERENCIAS

1. Leer por ejemplo la obra “Comunismo Sexual” de la psicóloga Silvia Ons en el cual se detalla un análisis exhaustivo de diversos autores para fundamentar el argumento.

2. Para ver ejemplo de feministas que están a favor de la pedofilia:

3. Para ver las pintadas heterófobas:

4. Para leer más sobre el Marxismo Cultural, recomiendo leer la obra “El Libro Negro de la Nueva Izquierda” por Nicolás Márquez.

5. Para leer más sobre cómo el Islam financia a la izquierda internacional (en particular la europea): http://gaceta.es/noticias/islamofilia-izquierda-16112015-1815 y http://gaceta.es/noticias/izquierda-e-islam-extrana-pareja-22112015-1104

6. Para leer más sobre cómo la población occidental se está convirtiendo al Islam:

7. Para ver el informe televisivo de SkyNews donde el feminismo denuncia que el aire acondicionado es sexista: https://www.youtube.com/watch?v=gJT8Jx_z8Vc


9. Para conocer la situación de las mujeres en los países islámicos, simplemente haga una búsqueda en la web. Recomiendo ver el siguiente vídeo donde una mujer musulmana de la Harvard University denuncia y deschava al feminismo occidental: https://www.youtube.com/watch?v=wJkFQohIKNI 

10. “Esta opresión es exactamente la misma en todo el mundo. En occidente tal como en Pakistán, Arabia Saudita, e Irán.” Eve Ensler, feminista.



jueves, 15 de junio de 2017

CHE PIBE, VENÍ VOTÁ




Yo era joven cuando Raúl Porchetto cantaba "Che pibe, vení votá". Ya no lo soy. Aquella, mi hermosa e ilusionada juventud, la de toda mi generación, se volvió recuerdos chocando contra las mismas excusas del principio: 


"Esencia y moral es bueno
pero de golpe no podemos
el país así cambiar
confórmate con algún puesto
sos joven para entender esto
ché pibe, vení, votá"

Y sin embargo, porque hay ilusiones que no caducan, sigo sin entenderlo. 



LAS “P.A.S.O.”, SÍNDROME DE DEMOCRACIA FALLIDA

Por Ariel Corbat


Los argentinos tomamos la costumbre de obligarnos al absurdo. Hemos llegado al punto en el que evadimos la realidad por principio, como si el llamado de Ortega y Gasset para dedicarnos a las cosas fuera una afrenta a nuestra identidad nacional. Desde que el filósofo español advirtió nuestro desvarío hasta el presente hemos hecho de la imbecilidad nuestro rasgo distintivo. Pinceladas del presente nos pintan como un país de imbéciles que, sin darse cuenta, se parodia a sí mismo como no podría hacerlo Matt Groening a través de Los Simpsons.

El proceso de desmemoria colectiva y control social que implementó el kirchnerismo se basó en afirmar la mentira de los 30.000 desaparecidos y negar la guerra para borrar todo contexto al juzgamiento de los hechos. Tan profunda fue la mentira implementada como método, que no se circunscribió a los ’70 y el Museo Malvinas llegó a publicitar, justificando un “carnaval afro”, que la Batalla de Ayohúma tuvo lugar durante las Invasiones Inglesas*.

Frente a ello, el principal cambio que debía encarnar CAMBIEMOS era hablarnos con la verdad. Sin embargo en la Provincia de Buenos Aires se sancionó y promulgó una ley que pretende obligar a repetir que los desaparecidos fueron 30.000 y un genocidio. Viciada de falsedad ideológica, esa ley inconstitucional, de tinte totalitario y manipulación orwelliana, no hirió la conciencia republicana de los bonaerenses ni escandalizó al país. Obviamente que no, porque en la Argentina no hay conciencia republicana, apenas algunos pocos republicanos que alzamos la voz.

Tanto es así, que todo el sistema electoral prescinde de la ética republicana, por lo que la representatividad política es ficticia. El circo electoral se ha puesto en marcha y no difiere en nada de anteriores funciones bajo la hegemonía kirchnerista. Vamos a las PASO, obligados por ley, para fingir entre todos un vínculo inexistente entre supuestos representantes y representados. Dilapidando en ello muchísimo dinero y tiempo. El colmo del absurdo electoral es que, literalmente, el arreo a las urnas no ha de dirimir nada.

Es que las PASO no son un logro de la democracia, sino la parodia de una ilusión devenida en frustración. Esta puesta en escena democrática sólo sirve a las camarillas políticas con sellos de goma que desaniman la participación ciudadana. Pero esa voluntad de casta, de club cerrado que hace a la perpetuación de una misma dirigencia, no sólo en personajes sino en métodos y cultura, no libra de culpa al ciudadano que ante los obstáculos se retrae de la política: un pueblo de conciencia débil y voluntad conformista, resignado, se merece la representación de una dirigencia execrable que privilegia su propia conveniencia.

Para que en la representatividad política haya ética republicana, es preciso que haya ciudadanía, compromiso político, que aquellos que salimos a la calle por la República contra el kirchnerismo entremos en los partidos para democratizarlos. Las únicas y verdaderas internas son las que protagonizan los afiliados de cada partido. En este sentido el 2017 está perdido, pero de cara al 2019 debemos imponer ya en la agenda política que los partidos tengan vida institucional y desaparezcan los meros sellos de goma.

Si no logramos eso, la forma representativa seguirá viciada; lo que implica una democracia de muy baja intensidad, fallida, siempre proclive a desvirtuar hacia el totalitarismo. Y lejos, cada vez más lejos, de hacer que los argentinos nos dediquemos a las cosas.






Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente López

Ariel Corbat

Ariel Corbat
Ariel Corbat